Mostrando entradas con la etiqueta enigma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta enigma. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de mayo de 2013

Haz que llueva dentro de casa

Seguro que más de una vez, al subir de la calle con los zapatos mojados, tus padres te han echado una buena bronca porque "lo pones todo perdido". No te preocupes, a todos nos ha pasado alguna vez. A mí, por ejemplo, me lo dice siempre Elena Latón cuando vuelvo de mis investigaciones y se me olvida limpiarme los pies en el felpudo de la puerta...

Bueno, pues por si esto fuera poco, hoy os voy a enseñar a hacer lluvia dentro de casa. Pero tranquilos, papas, que es un experimento controlado y no hay por qué manchar nada si tenemos cuidado.

Todo lo que necesitáis es un bol transparente (de los de ensalada); un recipiente más pequeño que quepa dentro del bol; un trozo de film de plástico (de ese de envolver los bocadillos); agua; sal; colorante (del que se hecha a la paella); y una piedra pequeña.

Pedidle a un mayor que ponga a hervir un poco de agua, y cuando esté bien caliente, decidle que la eche en el bol grande. Ahora, poned una cucharadita de colorante y otra de sal y removed hasta que todo el agua quede con un tono amarillento.

Ha llegado el momento de meter el recipiente pequeño dentro del grande. Mucho cuidado de no quemaros, eh... Ojo, porque no tiene que flotar, sino estar apoyado en el fondo. Ahora, tapad bien el bol con el film transparente, poniendo atención en que no quede ninguna abertura. Por último, colocad la piedra en el centro del film.

Ya sólo queda esperar un poco y ver como, por efecto de la condensación producida por el agua caliente, el vapor va generando gotas de agua en el plástico que, poco a poco, irán llenando el recipiente pequeño, Y lo mejor de todo es que el agua que quedará en este recipiente será agua limpia, sin gota del colorante. ¿Por qué? Pues porque antes de caer ahí se ha transformado en vapor y luego en agua de nuevo.

Increíble, ¿a que sí?


viernes, 5 de octubre de 2012

Construye tus propias gafas 3D

Ahora que parece que 3D en el cine ha llegado para quedarse (aunque, por si no lo sabíais, la primera películas en tres dimensiones se estrenó en Los Ángeles en 1922), os quiero enseñar a fabricaros vuestras propias gafas 3D. Ojo, porque con estas gafas no podréis ver ninguna peli, sólamente imágenes tridimensionales de esas que tienen colores azul y rojo.

Además, este experimento es muy sencillo. Sólo vais a necesitar:
- Una cartulina
- Tijeras
- Papel celofán azul y rojo
- Pegamento

Lo primero es que te descargues desde aquí la plantilla para hacer las gafas. Imprímela en la cartulina y, luego, recórtala con cuidado usando las tijeras. Si necesitas la ayuda de un adulto, es momento de pedirla.

Ya tienes las gafas recortadas, ahora, corta un cuadradito de papel celofán de cada color y pégalo en cada "ojo" de las gafas, como si fueran los cristales. Ten en cuenta que el azul es para el ojo derecho y el rojo para el izquierdo.

Finalmente, monta las patillas de las gafas usando el pegamento y... ¡ya tienes tus propias gafas 3D!

Para que puedas usar tu nuevo invento, aquí tienes unas cuantas imágenes tridimensionales.






miércoles, 12 de septiembre de 2012

Una moneda que salta sola

Lo que ocurre con la física y la ciencia en general, es que a uno se le quedan los ojos como huevos de paloma cuando descubre que, con cosas sencillas y cotidianas, se pueden conseguir resultados alucinantes.

Por ejemplo, en uno de mis casos tuve que simular que una moneda se movía sola para atrapar a un ladronzuelo fanfarrón que tenía mucho miedo de los fantasmas. ¿Y cómo lo conseguí, os preguntaréis? Pues muy fácil: recurriendo una vez más a la ciencia.

Antes de explicaros por qué se produce este efecto os voy a decir lo que necesitáis para hacer el experimento. 

- Una botella
- Una moneda
- Un congelador

Como veis, es muy fácil. Todo lo que tenéis que hacer es meter la botella en el congelador durante media hora aproximadamente, hasta que esté bien fría.

Sacad la botella y mojad la moneda con un poquito de agua. Ahora, colocad la moneda encima de la botella, en la boquilla por donde sale el líquido, y observad cómo empieza a dar pequeños saltos ella sola.

La explicación no tiene ningún misterio. Lo que ocurre es que, al estar congelada, el aire que tiene en su interior es muy frío. Colocando la moneda encima, lo que hacemos es impedir que entre o salga más aire. Cuando pasan unos segundos, si el ambiente de la habitación en la que estamos es más caliente que la botella, el aire que esta contiene empezará a subir de temperatura. Al hacerlo, aumenta también la presión, lo que provoca que la moneda de pequeños saltos.


martes, 24 de julio de 2012

Infla un globo sin soplar

Si quieres ser el más molón de todos tus amigos, te voy a enseñar un truco con el que les vas a dejar a todos con la boca abierta. Lo aprendí resolviendo un caso, y me lo enseñó un mago que solía actuar los fines de semana en el parque de El Retiro de Madrid.

Consiste en inflar un globo sin soplar. Ni siquiera tendrás que llevártelo a la boca. Para hacer este experimento necesitarás un globo, por supuesto, una botella de cristal pequeña y un congelador.

Todo lo que tienes que hacer es meter la botella vacía en el congelador durante un par horas. Cuando la saques, coloca la boquilla del globo en la boca de la botella y rodea la botella con tus manos. Seguramente esté muy fría, pero aguanta un poco. A los pocos segundos verás que el globo comienza a llenarse de aire como por arte de magia.

Si esto no te funciona, también puedes colocar un cacharro con agua caliente en el que has de introducir la botella. Para esto pide siempre la ayuda de un adulto.





viernes, 8 de julio de 2011

Meter un huevo en una botella

¿Nunca os ha pasado que descubrís algo detrás de un hueco pequeño pero no sois lo suficientemente "estrechos" como para pasar por él? Seguro que sí, lo que ocurre es que nuestros cuerpos, como están rellenos de hueso, igual que las aceitunas, no se pueden encoger.

Esto es todo lo contrario a lo que ocurre con un huevo de gallina. ¿Pensáis que es posible hacer pasar un huevo por el cuello de una botella? ¡Sin romperlo, por supuesto! Pues la respuesta es sí, y os voy a enseñar a hacerlo.

Todo lo que necesitáis es un huevo, una botella de cristal y una cerilla.

1) Lo primero que tenéis que hacer es cocer el huevo y pelarlo. Para esto tenéis que pedir ayuda a un adulto porque hay que usar el fuego de la cocina...

2) Cuando el huevo esté cocido, meted la cerilla encendida dentro de la botella (otra vez necesitáis a un adulto) y colocad rápidamente el huevo sobre el cuello de la botella.

3) Esperad unos segundos y veréis como el pobre huevo se va introduciendo hasta caer dentro de la botella.



La explicación es muy sencilla, la presión del aire dentro de la botella es menor debido a la combustión producida por la cerilla. De esta forma, el aire de fuera ejerce una mayor presión sobre el huevo que, al ser más o menos flexible, se termina metiendo en la botella.

miércoles, 22 de junio de 2011

Escribir con tinta invisible

Cuando uno es detective como yo tiene que escribir documentos con información de alto secreto que no pueden caer en manos equivocadas. Por eso, cuando quiero mantener segura la información lo que hago es escribir con tinta invisible. ¿Invisible?, os preguntaréis.  Por supuesto, y hoy os voy a enseñar a prepararla. Lo que ocurre es que no podéis desvelar el misterio a nadie.

Todo lo que necesitáis es el zumo de un limón, papel , una vela y un pincel. Mojad el pincel en el zumo de limón, escribid lo que queráis y luego acercad el papel a la vela. El calor hará que se oxiden los componentes del zumo de limón y, de repente, aparecerá lo que habéis escrito.